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La ciencia española no necesita tijeras

7 - octubre - 2009

Los presupuestos que el gobierno ha presentado para el año 2010 contienen algo que, creo, es más revelador y más erróneo aún que subirle los impuestos a un pueblo asfixiado por la crisis. Se han realizado recortes presupuestarios en muchas partidas y ministerios, y el dato significativo es que el ministerio que más recortes sufre, un 15% (en el borrador se habló de reducirlo un 37%) es el Ministerio de Ciencia e Innovación. Ya, a lo largo del ejercicio en curso, los mayores recortes presupuestarios se habían cebado con este ministerio que, teóricamente, era el encargado de coordinar el  “cambio de modelo económico”.

De este ministerio depende la financiación de la investigación científica en España, aparte de las ayudas públicas a programas de I+D+i, con lo que el hecho de que sufra el mayor recorte de todos resulta muy indicativo de que la investigación científica es, para el Estado, un “lujo” del que se puede prescindir cuando sea preciso. Todos estamos de acuerdo en que los ingresos del Estado han disminuido, que hay que recortar gastos, pero cebarse con un sector que ya estaba un tanto despreciado a nivel financiero demuestra mucho acerca de lo escasamente prioritario que se considera. Y esto es lo que pienso peor del caso, más que el recorte.

España tiene unas infraestructuras de investigación científica de una calidad muy inferior a su nivel económico. El nivel investigador de nuestro país está por debajo del de países más pobres y de menor tamaño. Hace años, solíamos hablar de esto haciendo cocientes. Por ejemplo, el organismo francés equivalente al CSIC español tenía en nómina diez veces más científicos que éste. ¿Es Francia en población o PIB diez veces España? No, ¿verdad? Asimismo, se decía que el número de científicos en España era el doble que el que hay en Portugal. Pero es que en población, España tiene cuatro veces la de Portugal. En proporción, el sistema científico portugués es bastante mayor que el español. Pero, el gran problema es que un país como el nuestro, en que, aunque a los “mileuristas” nos parezca increíble, ya no puede competir como antaño con precios y salarios bajos, la única salida que nos quedaba para mantener nuestro “status” económico era la innovación, la investigación científica, y todo lo que eso conlleva. Y el gobierno es lo primero que sacrifica. Con la gracia añadida, además, de que a diferentes responsables públicos se le oyeron frases como “hay que cambiar el modelo económico” o “investigar es trabajar”.

Dicen por ahí que este recorte no va a afectar a los proyectos, y que se van a mantener o a ampliar las becas de investigación. El problema está en que el dinero para becas o investigación era ya el mínimo que permitía el funcionamiento. Si los organismos de investigación no podían desarrollar su trabajo plenamente debido a los problemas presupuestarios y, ahora, bajamos los presupuestos hasta un 26%, como ha sucedido en el CIEMAT, y sigo necesitando pagar sueldos, electricidad, renovar y reparar equipos de medida, gastar en materiales fungibles… ¿cómo es posible hacerlo sin despedir a nadie y cancelar proyectos? Si hasta la NASA, cuando le recortan el presupuesto, tiene que cancelar proyectos y echar a gente a la calle… ¿vamos a ser nosotros mejores? Sí, dirán que los becarios actuales cobrarán su beca hasta el final, pero luego no se les renueva y no entran nuevos que, a fin de cuentas, es lo mismo que reducir plantilla.

Este problema de la investigación en España es algo que me ha tocado siempre muy de cerca, y puedo asegurar que desde hace 15 o 20 años las cosas siguen igual de mal. Bueno, con una excepción. Ha sido un avance enorme que un becario predoctoral, de cuatro años que pase trabajando, esté dado de alta en la Seguridad Social los dos últimos. Antes, era perfectamente posible estar nueve años trabajando en exclusividad (las becarios no cotizan a la Seguridad Social, pero tienen prohibido que les contrate una empresa, por ejemplo), sin haber cotizado ni un solo día. Y, por supuesto, que a los nueve años te dijeran que no hay financiación y a la calle. Y te ves con más de treinta años sin paro y sin experiencia laboral demostrable. Pues bien, el Estado les va a recortar los salarios y a no renovar becas a este sector que ya está mucho más desprotegido que el resto de trabajadores. Porque en una empresa privada, tener a la gente sin dar de alta es ilegal.

Por todas estas razones, y muchas más en las que no quiero entrar para no extenderme (por ejemplo, que se maquillen los datos nefastos metiendo la investigación militar, cosa que no hacen otros países, o que se presuma de que la ciencia española es buena porque científicos españoles hacen grandes cosas en Suiza, Alemania, EEUU… ), me he unido a esta iniciativa: La ciencia española no necesita tijeras. No a que la ciencia española sea la que pague la crisis.

Lo digo siempre. A grandes rasgos, sólo hay dos modelos económicos posibles: el basado en la innovación, en crear productos mejores que los de la competencia, vender caro y, como es natural, pagar sueldos decentes a trabajadores muy cualificados (en realidad, vender caro y pagar bien suele estar relacionado, porque si a grandes profesionales les pagas una miseria se te van al extranjero). El segundo es el de tener sueldos bajos y hacer lo mismo que los demás, pero más barato. Sin ciencia ni innovación el modelo económico que nos queda es el segundo. No quiero que ese sea el futuro de mis hijos, si es que los tengo. Que si alguno salga con inquietudes científicas no tenga que elegir entre su familia o su vocación.

Por todo eso: no a los recortes en I+D+i