Una frase hecha en esperanto

3 - mayo - 2013

Ya que me paso por aquí, una frase hecha en esperanto.

En castellano decimos que “esto me suena a chino” cuando no tenemos ni idea de lo que significa. En esperanto se dice: “Ĝi estas por mi ĉina scienco”, traducido literalmente: “Esto es para mí ciencia china”. Curiosa diferencia.

Crowdfunding de Calles de Chatarra. Un último esfuerzo

20 - marzo - 2013

Devuelvo la vida a esta bitácora para promocionar esta financiación por crowdfunding o micromecenazgo. Esta novela, a la que le quedan por recaudar 463 euros de los 4000 necesarios, fue finalista en el premio Minotauro, lo que ya debería dar una idea de su calidad. Sólo quedan 5 días y con un poco de esfuerzo, la podremos ver publicada.

Podéis apoyarla en el siguiente enlace:

Calles de Chatarra.

Merecerá la pena.

La reveno

31 - mayo - 2011

Poste multaj monatoj sen skribi, mi revenas ĉi tie por paroli pri esperanto aŭ en esperanto. Hodiaŭ nur unu frazeto por vi:

“Faru ĝin aŭ ne faru ĝin, sed ne provu ĝin!” (Majstro Ioda)

Caballitos en LibroVirtual.org

19 - febrero - 2010

Me he apuntado, a principios de mes a la iniciativa de Libro Virtual con un relato que escribí hace ya muchos años. A los que seáis aficionados a escribir, os invito a que lo leáis aquí:

Caballitos en LibroVirtual.org

Y, también, a que veáis el resto de la página.

Espero que os guste.

Taller de escritura. Cuestionario de un compañero.

9 - noviembre - 2009

Por primera vez, voy a incluir en una bitácora mía un texto de otra persona. Se trata de un compañero del taller de escritura que organiza la bitácora Crónica de mi Antifaz. Corresponde a la primera actividad, el cuestionario sobre nuestra relación con la escritura. Os dejo con la respuesta de Enrique González Añor:

Creación.

– ¿Por qué escribes?

Escribo, principalmente para entretenerme. También me sirve para reflexionar y matizar ideas y conceptos; plasmando éstos sobre el papel, surgen “cosas” que no te habías planteado con anterioridad.

– ¿En qué fuentes iniciales te apoyas para comenzar tu texto?

Depende de lo que vaya a escribir, pero fundamentalmente, basado en hechos reales. Suelo comenzar, consultando una buena enciclopedia.

– ¿Das más importancia a los personajes o a la trama?

A la trama. Los personajes están asociados a ella, no los concibo como algo independiente a ella, aunque alguno, pueda “rebelarse”, en el transcurso de la idea central.

Realidad o ficción.

 – ¿Cuánto de realidad y cuánto de ficción se vierte en tu obra?

En una mayor parte, realidad.

– ¿Cuáles son tus fuentes de información a la hora de documentarte?

Diversas, según el tema que vaya a tratar.

– ¿Crees que la literatura ha de ser comprometida con la sociedad?

No lo creo, pienso que hay otros canales más idóneos para hacer compromiso social.

– ¿Qué tipo de ambientaciones utilizas en tus escritos? ¿Época actual, determinadas épocas históricas, lugares y tiempos indefinidos, escenarios de ciencia ficción?

Ambiente histórico.

Géneros.

– Si eres novelista, ¿por qué escribes novela? ¿Qué dificultades le encuentras a la narrativa breve?

Creo que la novela, al tener una mayor extensión, permite desarrollar y matizar mejor lo que quieres referir en la obra. En la narrativa breve, tienes que ser mucho más concreto.

 – Si escribes narrativa breve, ¿por qué? ¿Qué problemas te encuentras a la hora de escribir historias de gran longitud?

– ¿Te has atrevido alguna vez a escribir otro género que no sea el habitual para ti? (Por ejemplo si se es más de novela, escribir cuento, poesía, etc.).

Si, artículos periodísticos, relacionados con mi profesión. Me gusta escribir poesía, como divertimento, no en serio.

Hábitos.

– ¿Sigues algún sistema a la hora de escoger tus lecturas?

No, no sigo ninguno, pero me gustan mucho que sean misteriosas, que tengan códigos que resolver,  que te hagan cavilar; me gusta mantener el cerebro ocupado, sino me aburro; y si tienen un trasfondo histórico, mejor que mejor.

– ¿Cuál es el próximo libro que quieres leer?

El símbolo perdido de Dan Brown e hijos de Heracles de Teo Palacios.

– ¿Qué obra/s recomendarías leer a tus compañeros?

Entre otras, Yo Claudio de Robert Graves, Utopia de Thomas Moro y El Nombre de la Rosa de Umberto Ecco.

– ¿Posees un lugar específico de “trabajo” para escribir? ¿Cómo es?

Mi despacho, con mis legajos, mis libros y algo fundamental para mí, el ordenador con su escaner/impresora laser.

Y para terminar…

– ¿Crees que alguna de tus obras sería publicable?

Actualmente, no tengo nada publicable.

La ciencia española no necesita tijeras

7 - octubre - 2009

Los presupuestos que el gobierno ha presentado para el año 2010 contienen algo que, creo, es más revelador y más erróneo aún que subirle los impuestos a un pueblo asfixiado por la crisis. Se han realizado recortes presupuestarios en muchas partidas y ministerios, y el dato significativo es que el ministerio que más recortes sufre, un 15% (en el borrador se habló de reducirlo un 37%) es el Ministerio de Ciencia e Innovación. Ya, a lo largo del ejercicio en curso, los mayores recortes presupuestarios se habían cebado con este ministerio que, teóricamente, era el encargado de coordinar el  “cambio de modelo económico”.

De este ministerio depende la financiación de la investigación científica en España, aparte de las ayudas públicas a programas de I+D+i, con lo que el hecho de que sufra el mayor recorte de todos resulta muy indicativo de que la investigación científica es, para el Estado, un “lujo” del que se puede prescindir cuando sea preciso. Todos estamos de acuerdo en que los ingresos del Estado han disminuido, que hay que recortar gastos, pero cebarse con un sector que ya estaba un tanto despreciado a nivel financiero demuestra mucho acerca de lo escasamente prioritario que se considera. Y esto es lo que pienso peor del caso, más que el recorte.

España tiene unas infraestructuras de investigación científica de una calidad muy inferior a su nivel económico. El nivel investigador de nuestro país está por debajo del de países más pobres y de menor tamaño. Hace años, solíamos hablar de esto haciendo cocientes. Por ejemplo, el organismo francés equivalente al CSIC español tenía en nómina diez veces más científicos que éste. ¿Es Francia en población o PIB diez veces España? No, ¿verdad? Asimismo, se decía que el número de científicos en España era el doble que el que hay en Portugal. Pero es que en población, España tiene cuatro veces la de Portugal. En proporción, el sistema científico portugués es bastante mayor que el español. Pero, el gran problema es que un país como el nuestro, en que, aunque a los “mileuristas” nos parezca increíble, ya no puede competir como antaño con precios y salarios bajos, la única salida que nos quedaba para mantener nuestro “status” económico era la innovación, la investigación científica, y todo lo que eso conlleva. Y el gobierno es lo primero que sacrifica. Con la gracia añadida, además, de que a diferentes responsables públicos se le oyeron frases como “hay que cambiar el modelo económico” o “investigar es trabajar”.

Dicen por ahí que este recorte no va a afectar a los proyectos, y que se van a mantener o a ampliar las becas de investigación. El problema está en que el dinero para becas o investigación era ya el mínimo que permitía el funcionamiento. Si los organismos de investigación no podían desarrollar su trabajo plenamente debido a los problemas presupuestarios y, ahora, bajamos los presupuestos hasta un 26%, como ha sucedido en el CIEMAT, y sigo necesitando pagar sueldos, electricidad, renovar y reparar equipos de medida, gastar en materiales fungibles… ¿cómo es posible hacerlo sin despedir a nadie y cancelar proyectos? Si hasta la NASA, cuando le recortan el presupuesto, tiene que cancelar proyectos y echar a gente a la calle… ¿vamos a ser nosotros mejores? Sí, dirán que los becarios actuales cobrarán su beca hasta el final, pero luego no se les renueva y no entran nuevos que, a fin de cuentas, es lo mismo que reducir plantilla.

Este problema de la investigación en España es algo que me ha tocado siempre muy de cerca, y puedo asegurar que desde hace 15 o 20 años las cosas siguen igual de mal. Bueno, con una excepción. Ha sido un avance enorme que un becario predoctoral, de cuatro años que pase trabajando, esté dado de alta en la Seguridad Social los dos últimos. Antes, era perfectamente posible estar nueve años trabajando en exclusividad (las becarios no cotizan a la Seguridad Social, pero tienen prohibido que les contrate una empresa, por ejemplo), sin haber cotizado ni un solo día. Y, por supuesto, que a los nueve años te dijeran que no hay financiación y a la calle. Y te ves con más de treinta años sin paro y sin experiencia laboral demostrable. Pues bien, el Estado les va a recortar los salarios y a no renovar becas a este sector que ya está mucho más desprotegido que el resto de trabajadores. Porque en una empresa privada, tener a la gente sin dar de alta es ilegal.

Por todas estas razones, y muchas más en las que no quiero entrar para no extenderme (por ejemplo, que se maquillen los datos nefastos metiendo la investigación militar, cosa que no hacen otros países, o que se presuma de que la ciencia española es buena porque científicos españoles hacen grandes cosas en Suiza, Alemania, EEUU… ), me he unido a esta iniciativa: La ciencia española no necesita tijeras. No a que la ciencia española sea la que pague la crisis.

Lo digo siempre. A grandes rasgos, sólo hay dos modelos económicos posibles: el basado en la innovación, en crear productos mejores que los de la competencia, vender caro y, como es natural, pagar sueldos decentes a trabajadores muy cualificados (en realidad, vender caro y pagar bien suele estar relacionado, porque si a grandes profesionales les pagas una miseria se te van al extranjero). El segundo es el de tener sueldos bajos y hacer lo mismo que los demás, pero más barato. Sin ciencia ni innovación el modelo económico que nos queda es el segundo. No quiero que ese sea el futuro de mis hijos, si es que los tengo. Que si alguno salga con inquietudes científicas no tenga que elegir entre su familia o su vocación.

Por todo eso: no a los recortes en I+D+i

Refranes en esperanto – Dua

10 - septiembre - 2009

Refrán: Kontraŭ doloro helpas bona humoro.

Equivalente: Al mal tiempo, buena cara.

Literalmente: Contra el dolor, ayuda el buen humor.

Refranes en esperanto – Unua

28 - febrero - 2009

Para darle algo de vida a esta bitácora, voy a poner refranes y sus equivalentes en castellano. La estructura va a ser siempre la misma: primero, el original en esperanto, segundo, el castellano que más se le aproxima y, tercero, la traducción literal.

Refrán: Inter diro kaj faro estas maro.

Equivalente: Del dicho al hecho hay un gran trecho.

Literalmente: Entre dicho y hecho hay un mar.

Cuestiones generales sobre el esperanto

16 - enero - 2009

Recibo en una entrada anterior el siguiente comentario de Luis, que reproduczco aquí por comodidad, para no dar el vínculo (en cualquier caso, todos los comentarios de esta bitácora son públicos, así que…):

“Hola, estoy interesado en el ESPERANTO (lo que es noticia, vistos los posts anteriores), sólo me corroe una duda que nadie me contesta:”¿Existe algún certificado español estilo Escuela Oficial de Idiomas que me premiara aprenderlo?”
No puedo dejar de preguntar por otro clásico: “¿existe algún mito que deba saber?”He leído que es apoyada por la masonería, la Iglesia alemana…¿es algo cierto?”

Son cuestiones bastante generales, de manera que las voy a responder en una entrada al efecto, porque pueden ser de interés para el resto de lectores.

En principio, no existen certificados oficiales del estilo de los que puede dar una Escuela Oficial de Idiomas, debido a que no es una lengua definida como oficial en ningún organismo público ni estatal ni autonómico. Muchas de las diversas asociaciones de esperanto españolas realizan cursos para enseñar la lengua. En la mayoría de casos, estos cursos dan la opción de conseguir un diploma, para lo cual se debe realizar un examen. Es costumbre que estos exámenes se realicen como uno más de los actos de los congresos nacionales o regionales de esperanto, que se celebran anualmente, cada año en una ciudad. Estos títulos tienen la validez oficial que pueda concederse a títulos de enseñanza no reglada impartida por asociaciones sin ánimo de lucro.

Si bien, hay asignaturas optativas relativas al esperanto en algunas universidades, o las ha habido, no existe una “filología esperántica” o algo por el estilo. En otros países, se aprende esta lengua en el bachillerato, en algunos centros de enseñanza, pero no suele haber titulaciones académicas oficiales.

Con respecto a mitos sobre el esperanto, debo reconocer que no sabía que existieran mitos sobre esta lengua. Pero, por lo que he estado leyendo, lo que ocurre de verdad es que las personas que aprendemos o hablamos esperanto pertenecemos a culturas tan diferentes, tenemos ideologías tan diversas y pertenecemos a colectivos tan dispares, que uno se encuentra como hablantes de esperanto a científicos, anarquistas, escritores, pintores, economistas, comunistas, conservadores, cristianos, baha’i, budistas, pacifistas… y, bueno, masones, deportistas, cantantes, poetas, ecologistas… Sucede que el movimiento esperantista, que no es otra cosa que difundir la idea del uso del esperanto como una segunda lengua auxiliar internacional, no es incompatible con profesar otro tipo de ideologías o “militancias”.

Esto lo puedo ilustrar con un ejemplo muy simple. Hay muchos católicos en España que hablan castellano. Supongo que la práctica totalidad de los masones españoles hablan castellano. ¿Hemos de suponer, entonces, que la lengua castellana está apoyada y difundida por la jerarquía eclesiástica española y por la masonería? Yo diría que no, que el castellano es un vehículo de expresión que instituciones y asociaciones utilizan para sus fines. El caso del esperanto es idéntico y no caben apoyos “raros” o de corte conspiratorio o político que apoyen su difusión.

No obstante, sí es cierto que si el esperanto ha logrado pervivir 129 años y gozar de gran vitalidad (la wikipedia en esperanto supera los 100.000 artículos, y es la vigésimosegunda más extensa, por ejemplo), ha sido porque, a diferencia de otras lenguas artificiales, ha conseguido rodearse de una ideología y una imagen humanista y pacifista. De hecho esperanto significa en esta lengua, “el que tiene esperanza” y todos los símbolos de la misma usan el verde. La esperanza de la mayoría de los que lo aprendemos es que sirva para mejorar la comunicación entre todos los seres humanos, hablen la lengua que hablen o tengan la cultura que tengan. Quizá, de rebote, un mayor entendimiento del que es diferente acabe con muchas guerras. Quizá no, y seamos unos ilusos. Otros movimientos filosóficos o políticos que compartan esta idea de hermanamiento o de internacionalización, comparten objetivos con el esperanto, y, a veces, han adoptado y difundido éste.

Pero en sí, el esperanto no es más que una lengua flexible y fácil de aprender ideada para ser usada como segunda lengua al hablar con personas cuya lengua nativa sea diferente de la propia, en igualdad de condiciones. Y otros muchos soñamos conque contribuya a un mundo más unido y más justo. Aunque esto a lo mejor no tiene remedio.

Espero haber aclarado sus dudas. Un saludo.

La historia del gato

22 - noviembre - 2008

Esta historia me la dedicó hace muchos años una amiga, a la que conozco por Arga… La verdad es que me caló muy bien en aquella época y, por lo menos, aprendí la lección y hace tiempo que dejé de pensar de esa manera. No sé donde está su cuento original, pero como me acuerdo bien de él, he hecho una versión, que tiene menos gracia que la suya… La lección que se saca es muy interesante, pero eso, lo dejo al lector.

LA HISTORIA DEL GATO

Hacía una noche de perros. Conducía por un camino lleno de barro, rodeado por una oscuridad que disipaban muy ligeramente los faros de mi coche. Llovía muchísimo y el barro del camino rural que atravesaba, hacía que, de vez en cuando, las ruedas patinaran. Maldije no haberme negado a dar aquella charla a aquella turma de chavales que se dedicaron a tirarme capuchones de bolígrafos. Mientras un bache me hacía saltar del asiento, me amargaba pensando que si estaba por aquel camino a una hora como aquella era por culpa de la dichosa charla.

Creía que nada podía irme peor cuando un golpe muy fuerte hizo que el coche diera un bote y que, además, se me pinchara la rueda delantera derecha. Y, además, sin paraguas. Detuve el automóvil, salí y, como es natural, me calé hasta los huesos. Efectivamente, la rueda estaba pinchada, así que me tocaba cambiarla medio a ciegas y lloviendo como llovía. Pero aún faltaba lo peor de todo, que no era, por desgracia, el hecho de que empezaran a sonar los truenos. Abrí el maletero para sacar la rueda de repuesto y me encuentro que allí no estaba el gato. Por más que rebusqué, tuve que aceptar que lo había perdido. No se me ocurría como iba a cambiar la rueda sin un gato…

En esto recordé que, hacía unos cinco kilómetros, había dejado a mi izquierda una casa tenuemente iluminada. Alguien que viviera por allí debía, por fuerza, tener coche. Mi única alternativa era apagar y cerrar el coche y desandar el barrizal de camino. Llegaría a la casa y le pediría al dueño que me prestara su gato para cambiar la rueda.

A medida que iba avanzando bajo la lluvia, mi ánimo se iba volviendo cada vez más sombrío. No hacía más que protestar en silencio por la mala suerte que tenía. Tras lo que me pareció una caminata larga y desagradable, vi, por fin la pequeña casa de campo. Me detuve y lo primero que pensé fue que había muy poca luz. “Lo más probable”, pensé, “es que en la casa no haya nadie”, así que me di media vuelta y anduve unos pasos hacia el coche. “Aunque, ya que he llegado tan lejos, sería mejor asegurarse”. Me fui acercando y noté como se encendía una luz, lo que me alegró un poco. Sin embargo, en seguida empecé a reflexionar. “Tal y como están las cosas, con tanto asaltador suelto, si me acerco dejándome ver, lo más probable es que el dueño agarre la escopeta y me pegue un tiro. Será mejor que avance escondiéndome entre la maleza”. Así que lo hice, con lo cual mi camino se hizo aún más largo y penoso. Y mientras, me lamentaba: “esta sociedad maldita vuelve a la gente inhumana… dispararle a un inocente al que se le ha pinchado una rueda…”. Cuando estaba a unos cien metros de la casa, me asaltó una duda horrible: “¿y si la casa la vigilan uno o varios pitbull asesinos? Cuando me sientan llegar me atacarán y me comerán… Creo que será mejor que me acerque sólo por donde haya árboles, para poder subirme cuando llegue la jauría”. Esta nueva decisión me obligó a dar un rodeo bastante largo, que me puso aún de peor humor. “Obligar a un ciudadano de bien a empaparse bajo la lluvia… debería ser delito”.

Por fortuna, los pitbull asesinos o no estaban, o no me oyeron, ya que llegué sin novedad a la puerta de la casa. Y entonces, muy indignado, empecé a pensar: “seguro que cuando llame al timbre, se hace el sordo para no abrir… pero pienso insistir, vaya que sí. Y como salga hecho una fiera, le voy a decir cuatro cosas”. Llamé enérgicamente al timbre y tuve que esperar unos minutos en los que pensé en lo insolidaria que es la gente… seguro que tenía gato, pero se negaría a prestármelo. Seguro que si insistía, cerraría la puerta e iría corriendo a por un garrote o a por la escopeta… ¡Vaya un individuo!

Y, al fin, se abrió la puerta, y un hombre, que se frotaba los ojos medio dormido, me preguntó que qué quería. Le grité hecho una fiera:

– ¿Sabe lo que le digo? ¡Que se meta el gato por donde le quepa!


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.